La (mi) lucha constante

De mis notas, 25 de agosto del 2017, 19 años.

No sé si el hecho de que no pueda decir nada me hace sentir inútil o con miedo. Siento como si me estuviera dejando dominar por el poder que tiene sobre mí, en lugar de defender primero lo que valoro y lo que pienso. – Se está pasando. Está diciendo puras locuras.

Al final, dejarle con ellos me duele, pero en algún punto sé que debo defenderlos y cuidarlos. Sin embargo, también me duele luchar por ellos. En un momento cargar con todo yo misma, tambien me afecta y cansa.

Le escucho y me duele. Le escucho y le quiero callar. Le escucho y quiero que entienda que está mal. No puedo, no puedo detenerle. Es imposible. Es impotente. Parece no tener sentido común.

Ahora, mi lugar es un infierno… luego vuelve a ser normal.

Necesito, me urge que el otro tenga la posibilidad de acabar con este infierno. Espero que ellos y yo seamos lo suficientemente fuertes para no escuchar y dejarlo pasar. Ser fuertes y que no nos afecte, más bien… que nos levante más. 

Arte: Revelación o el Relojero, 1955. Por Remedios Varo

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