Una carta escrita para mi, el 30 de octubre de 2016, para tratar de mirar y plasmar esa constante molestia interna. 18 años.
— En la vida me doy cuenta de que con un segundo, solo uno, puedes destruir grandes cosas formadas. No importa lo que te hayas tardado, solo sé que con menos segundos, lo puedes acabar.
Todo es una bomba, hoy no puedes actuar sin pensar.
Siente, es lo único que tengo claro, sino no hay vida. Solo siente, hasta el sentimiento más doloroso que está por dentro de tus huesos, siéntelo. El que más te cueste recordar; el dolor que te recuerda a eso; el sonido, no lo evites, escúchalo; huélelo; saboréalo. No tengas miedo, el miedo es lo que nos puede destruir. En el momento que menos cuenta te das, estás destruido. Cuando pienses más en algo, no lo evites, más bien piensa también lo bueno de eso. Porque todo, todo tiene lado bueno y malo. El chiste es que cuando lo malo se apodera de ti, encuentra lo bueno. Y así, no dejes que lo malo te consuma.
A veces me cuesta expresarme por escrito, porque tengo tanto que quiero decir y expresar que mis palabras no alcanzan a mis pensamientos. Es una bomba de sentimientos.
El lado oscuro, negro, no tiene que ser el malo. A veces me siento más viva de ese lado que del lado sonriente con color. «Un tanto de melancolía aquí» (Ana Pao, 2023).
Ver a alguien llorando mientras fuma en un callejón, una frase sale de esa escena… «Nada te mata como la mente». Este tipo de escenas me hacen sentir feliz, con alegría, no sé por qué. Tal vez porque es ser realista con la vida: es ser duro y no dejarte consumir por falsas ilusiones de color y sonrisas.
Todo en la vida te consumirá. Ver un atardecer, escuchar una canción, sentir el viento en el mar o en el coche con la mano fuera de la ventana. Estas son las cosas que me hacen sentir viva. No estar en un arcoíris o corriendo con amigos.
No. Me hace sentir viva el aire que siento mientras corro.
La escena negra que describí no sé porque me hace sentir viva. Tal vez es porque es una escena que proyecta estar solo, que te está matando el cigarro, que se tiene la elección, pero con todo eso está viviendo. Está sintiendo el calor del cigarro, el dolor de las lágrimas por la cara, el frío en un callejón solitario, el miedo. Pero es la elección de estar ahí, lo que está haciéndolo sentir vivo.
«Nada te mata como la mente», tal vez lo que provoca esta frase es entender que la persona ahí no muere por el cigarro, sino que su mente lo está consumiendo, sus pensamientos.
Nunca vas a estar acompañado, para siempre al final tus pensamientos serán solo tuyos, tus pensamientos, enojos y amores. Solamente tú lo sentirás. Tu manera de pensar, es única. No esperes mantenerte en contacto para siempre con gente que no es como tú. «Nadie nunca será como tú» (Ana Pao, 2023).
A veces puede ser tan grande y fuerte el miedo que prefieres estar solo, sin nada, porque así no tendrías nada que perder. Ni que temer. Podrías ser libre, pero el chiste no es ese, es vivir sintiendo también el miedo. Porque es de las principales cosas en la vida, porque es lo que domina nuestros actos, decisiones, pensamientos… el miedo.
Sé valiente como para ponerlo de lado, que no sea de las principales cosas en la vida. No es algo que vas a poder eliminar, desechar por completo. Pero, algo que puedas liberar, algo que te atrevas a sacar y no ocultar. Porque aunque queramos enterrar en lo más dentro de nosotros, el miedo va a salir.
La solución para ser valiente, para ser libre, para no dejar de actuar como tu mente y corazón dicen es liberar el miedo, desenterrarlo. Que esté presente en todo momento, pero que no te domine. Tú tener el control de él. «Cuánta presión por tener el control» (Ana Pao, 2023).
Tú puedes.
Quiero expresarme más, termino de leer esto que escribí y me salen más ideas de lo que siento, de mi autodestrucción, de lo que me hace sentir viva, de lo que me consume y preocupa. Pero, no encuentro la palabra para expresarlo.
Espero la siguiente vez que me atreva a escribir algo como esto me libere. Y escriba, con las palabras que encuentre, lo que tanto me da miedo liberar. «Tal vez eso siempre estará sin liberar, tal vez es vivir con esa falta lo que consume, el miedo a estar en contacto directo con ese vacío lo que perturba y da sentido» (Ana Pao, 2023).
Miedo, siempre presente.
Miedo, nunca ausente.
Miedo,
Arte: Autorretrato con la cabeza baja, 1912, Egon Schiele.
