… miedo

Continuación de la carta. Pensamientos que surgiéron una hora después de escribir el fragmento anterior: «Miedo».

El encanto que encuentro en las escenas negras es que te hace sentir. Aparentas no sentir, tanto que tienes un cigarro, tentando a la muerte. Cuando en realidad sientes más que nadie. Y no solo la persona que consume el cigarro, sino también la que aprecia la escena.

Lo que provoca es demasiado fuerte, pero al mismo tiempo, te sientes un cobarde por no enseñar tu dolor. Así que lo transformas en una apariencia de falta de importancia de las cosas… cuando lo único real es que sí te importa.

Es una controversia. Cuanto más lo evitas y no lo piensas, más sentimientos tienes, tantos que no puedes expresarlos. Entonces, aparentas no tenerlos y estar vacío. Pero es todo lo contrario y es cuestión de tiempo para que salgan esos sentimientos. 

Ese vacío es lo que me hace sentir viva cuando veo estas escenas. Es un vacío que, paradójicamente, está tan lleno al mismo tiempo. 

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